El mundo es de quién nace para conquistarlo y no de quién sueña con conquistarlo

Decía Pessoa lo que da título a este post “El Mundo es de quién nace para conquistarlo y no de quién sueña con conquistarlo”, pero debemos tener en cuenta que aquellos que nacen para conquistar el mundo probablemente no lo sepan, es más, lo que probablemente sepan es que podrían haberlo conquistado como no haberlo hecho. Ellos tuvieron una idea y la pusieron en acción, se esforzaron y hasta es posible que tuvieran un poco de suerte.

En la cultura del mínimo esfuerzo en que vivimos el mundo está lleno de soñadores, pero son pocos los que hagan “algo”, algo que por poco que sea puede alcanzar una gran relevancia, aunque siempre dependemos del ámbito en que nos movamos.

Me da la impresión de que la mayoría de cosas que hacemos surgen del empujón que nos imprime la sociedad a través de sus convenciones y constumbres. Al terminar el colegio los “buenos chicos” deben ir a estudiar a la universidad, porque la FP es para los “chicos con malas notas” y los que nada más terminar se ponen a trabajar de lo que sea son los “fracasados”. Yo me pregunto donde está el verdadero triunfo, si en estudiar en una universidad de renombre algo que no te aporta nada a nivel personal o tratar de aprender lo que tú quieres aprender por los medios que sean.

Hay muchas conferencias interesantes, pero por muchas conferencias a las que vayas éstas no te valdrán para hacer curriculum. Siempre tendrás que recurrir al certificado de alguna de las “cunas del saber” o “baluartes del conocimiento” de nuestra sociedad. Es curioso como en periodismo, por poner un ejemplo que conozco, algunas asignaturas se afanan en demostrar que el periodismo es una ciencia (de ahí que a la facultad se le llame de ciencias de la información) con su método, su objeto de estudio, etc. Me hace gracia porque normalmente esas personas que defienden lo científico que es la ciencia periodística no han hecho periodismo, al menos como para hablar con propiedad de él.

Lo que debemos hacer es lo que de verdad queremos y no lo que nos marca la sociedad a través de las costumbres o la opinión pública. Se puede aprender mucho fuera de la unversidad y se puede trabajar por cuenta ajena. En eso estoy yo ahora.